Causas principales de la incontinencia urinaria

  • Maternidad

    El embarazo y el parto someten a tu cuerpo a todo tipo de cambios, tanto físicos como hormonales. La incontinencia urinaria es, por tanto, una de las consecuencias más comunes del embarazo y del parto. La combinación de los cambios hormonales, la presión del útero sobre la vejiga y el esfuerzo del propio parto pueden reducir la eficacia de los músculos pélvicos.

    La pérdidas se pueden producir durante el embarazo y tras el mismo, e incluso, en el caso de algunas mujeres, sucede mucho después. Cuando se experimenta en el embarazo, suele ser temporal. Muchas mujeres han observado notables mejoras gracias a los ejercicios de fortalecimiento de los músculos del suelo pélvico que encontrarás en la zona de ejercicio.

  • Menopausia

    La menopausia también implica cambios físicos y hormonales. Concretamente, hay una disminución de la cantidad de estrógenos que afecta a los músculos abdominales. Esto puede provocar un cambio de posición de la vejiga, reduciendo así la eficacia de los músculos que la mantienen cerrada.

  • Sobrepeso

    El sobrepeso también puede suponer una presión añadida en los músculos pélvicos y abdominales, que puede originar pérdidas.

  • Problemas médicos

    Las enfermedades de Parkinson, Alzheimer, espina bífida, esclerosis múltiple o los daños cerebrales también pueden afectar a la comunicación entre el cerebro y la vejiga, por lo que se produce la incapacidad de controlar la vejiga o vaciarla por completo.

  • Medicación

    La incontinencia puede ser un efecto secundario de ciertos medicamentos y algunos de ellos tienen propiedades diuréticas que estimulan la orina. Si las pérdidas coinciden con el inicio o cambio de una medicación determinada, consulta con tu médico para aclarar si se trata de una posible causa de incontinencia. A veces es posible reducir la dosis o cambiar la toma de algunos medicamentos sin que su eficacia se vea alterada.

  • Infección de Orina

    Las infecciones de orina pueden conllevar una hipersensibilidad de la vejiga. Se produce cuando la vejiga, sin encontrarse llena por completo, envía incorrectamente señales urgentes al cuerpo para orinar. Si tiene más preguntas sobre las causas de las pérdidas de orina, consulte con su médico.

Citología

Ejercicio recomendado para la rehabilitación del suelo pélvico

¿Sufres incontinencia urinaria? Los ejercicios de entrenamiento de los músculos del piso pélvico pueden ayudar a fortalecer los músculos bajo el útero, la vejiga y el intestino (intestino grueso). Estos ejercicios pueden ayudar tanto a hombres como a mujeres que tengan problemas con escape de orina.

Cirugia del suelo pélvico

Muchas mujeres sufren prolapso genital, es decir, la caída o descenso de uno o más de los órganos del suelo pélvico, como puede ser el útero, la vejiga o el recto. Esto les causa incomodidades varias, como puede ser incontinencia urinaria, dolor en las relaciones sexuales, molestias en el momento de orinar o defecar, dolor en la parte baja de la espalda, en el abdomen, etc.

Las principales afectadas por este tipo de problemas son mujeres que han tenido hijos y son más frecuentes después de la menopausia.

Años atrás, problemas como la incontinencia urinaria o sentir dolor o incomodidad durante las relaciones sexuales eran temas tabú y muchas mujeres se resignaban a soportarlos como podían. En la actualidad, la cirugía del suelo pélvico, muy eficaz gracias a los avances tecnológicos, puede resolver estos problemas con una intervención mínimamente invasiva. Una sencilla operación puede mejorar de forma sorprendente la calidad de vida de las mujeres.


¿En qué consiste?

La cirugía más habitual es por vía vaginal, aunque en algunos casos, como en el del prolapso uterino (caída del útero), se recurre a la cirugía por laparoscopia, una cirugía mínimamente invasiva que se realiza por vía abdominal. Se realiza una incisión diminuta y el cirujano puede ver los órganos del interior del abdomen y de la pelvis gracias a una cámara diminuta.

Ambas intervenciones consisten en fijar los órganos que han descendido con una malla sintética (polipropileno), corrigiendo, de este modo, los problemas derivados del prolapso, como la incontinencia urinaria o anal, el dolor en las relaciones sexuales, etc.

Con el aumento de la esperanza de vida, este tipo de cirugía es cada vez más frecuente. De hecho, el 30% de la actividad quirúrgica que se realiza en Ginecología y Obstetricia está ligada a la incontinencia urinaria y a los prolapsos de órganos pélvicos. Se calcula que el 15% de las mujeres precisarán a lo largo de su vida cirugía de suelo pélvico.

Una intervención de este tipo requiere un tiempo de hospitalización mínimo, de unas 24-48 horas, y al cabo de una semana la paciente puede llevar vida normal.

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